martes, 5 de junio de 2012

SIGUEN LAS INVESTIGACIONES SOBRE LOS RESTOS DESENTERRADOS DE MONA LISA

Científicos, historiadores y expertos en arte han debatido incesantemente sobre quién posó para Da Vinci. ¿Es una especie de autorretrato?, ¿fue una princesa?, ¿o se trata de la madre del genio creador del Renacimiento? Más allá de la amplia gama de teorías, existen algunas certezas históricas. Una de ellas es una crónica elaborada a mediados del siglo XVI por el pintor y escritor Giorgio Vasari, quien describe cómo el retrato le fue encargado a Leonardo por Francesco del Giocondo, un rico mercader de seda de Florencia, Italia.
La modelo a pintar era “Mona Lisa, su esposa”. Para muchos especialistas, “Mona” -diminutivo de “señora”- era Lisa Gherardini, una joven que se casó a los 16 años con Francesco, un viudo 20 años mayor.
Hasta hace poco esto era lo único que se sabía de ella, pero Giuseppe Pallanti -autor de un libro sobre la famosa pintura- descubrió un antecedente clave mientras revisaba viejos archivos en una iglesia. No sólo identificó su fecha de nacimiento (junio de 1479), sino el lugar donde fue enterrada tras morir en 1542, a los 63 años: el convento de Santa Ursula, un edificio en ruinas en el centro de Florencia.
El antecedente dio pie a una investigación en terreno que, gracias al uso de radares portátiles y otros equipos, no solo dio con la ubicación de un par de tumbas. En una de ellas, y bajo 30 centímetros de concreto y otra capa más antigua de ladrillos, se encontró un esqueleto perfectamente preservado que pertenecería a Gherardini y cuyo análisis podría ayudar a resolver definitivamente el enigma.
Valeria D’Aquino, arqueóloga a cargo de la exploración del convento, señala a La Tercera que “considerando los datos geológicos del suelo, la primera tumba pertenece a fines del siglo XIV. La otra data aproximadamente de la segunda mitad del siglo XVI”.
El edificio donde se encontraron los restos fue construido en 1309 y fue utilizado como iglesia hasta 1810, cuando fue transformado en una fábrica de tabaco. Durante la II Guerra Mundial el recinto fue ocupado como refugio y luego como recinto universitario.
Tras un fallido intento para usarlo como barracas en los 80, el lugar permaneció vacío. En la segunda tumba hallada en el lugar se encontró el esqueleto completo y, según un informe de Giorgio Grupponi, antropólogo de la Universidad de Boloña, los análisis preliminares del cráneo y la pelvis encontrados indican que se trata de una mujer adulta.
Según los antecedentes reunidos por Pallanti, Gherardini provenía de una familia noble pero de poca influencia y de orígenes rurales. Al casarse con Francesco tuvo seis hijos, incluyendo a Marietta, la menor y a quien Francesco le encargó el cuidado de Lisa. Marietta se había vuelto monja y, tras la muerte de su padre, llevó a su enfermiza madre al convento, donde fue enterrada con la asistencia de numerosos feligreses en una clara muestra de su fama en Florencia.
“Su vida ya no es un misterio. Sí existió y vivió una vida bastante común”, dijo Pallanti al sitio Discovery News. De acuerdo con el investigador, la pintura de Gherardini le fue encargada a Da Vinci mientras ella estaba embarazada de su hijo Andrea. En esa época, los retratos eran considerados un signo de estatus y era usual que se realizaran para celebrar un nacimiento o la compra de alguna costosa residencia. Da Vinci se quedó con la pintura y la llevó con él en sus múltiples viajes hasta que murió, quedando en manos de su pupilo, quien luego la vendió al rey francés Francois I.

Silvano Vinceti, presidente del Comité Nacional para la Promoción del Patrimonio Histórico y Cultural -organización no gubernamental encargada de la investigación-, explicó que el descubrimiento es importante porque es la primera vez que un esqueleto completo ha sido encontrado en el convento. Tras descubrir el esqueleto, los expertos esperan realizar pruebas de datación con radiocarbono, análisis microscópico de tejidos y, lo más importante, tests de ADN.
Esta comparación genética se realizará con el ADN de Bartolomeo y Piero, dos de los hijos de Lisa Gherardini que están enterrados en la iglesia Santissima Annunziata, de Florencia. Si los huesos corresponden efectivamente a la esposa de Francesco del Giocondo, estos serán usados por Francesco Mallegni -paleoantropólogo de la Universidad de Pisa- para intentar reconstruir el rostro de la fallecida y contrastarlo con el pintado por Da Vinci.
Según Vinceti -quien asegura haber identificado las iniciales de Leonardo Da Vinci pintadas en la pupila derecha de la Mona Lisa-, es importante esclarecer la identidad del esqueleto hallado. Sólo así se podrá resolver uno de los mayores misterios de la historia del arte:
“Sólo después de los tests iniciales podríamos remontarnos a la fisonomía de Lisa Gherardini y, quizás, aventurarnos en comparaciones con la pintura”, indicó Mallegni al diario argentino La Nación. De paso, el científico rechazó ciertas acusaciones por parte de los descendientes actuales de Gherardini, quienes acusaron la investigación de sacrílega y de tener cierta morbosidad necrófila. “La ciencia es ciencia, también lo es estudiar a los muertos, y en este caso se da la fascinación de un caso relacionado con el arte”, agregó Mallegni.

INFORMACIÓN: diario.latercera.com

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